Expectativas de empleo para 2026 se mantienen bajas para Panamá

Aunque la economía del país crecerá 4.1%, la informalidad y la desigualdad salarial limitan la creación de empleo formal, según El Capital Financiero.

Panamá mantiene una proyección económica positiva, pero los datos del mercado laboral continúan siendo motivo de preocupación. De acuerdo con El Capital Financiero, la tasa de desempleo podría alcanzar el 9.7 % en 2026, un aumento de 2.1 puntos porcentuales respecto al año anterior.

Aunque el Banco Mundial prevé un crecimiento del PIB de 4.1 %, este avance no se traducirá en una reducción significativa del desempleo ni de la informalidad, lo que revela un desajuste entre el crecimiento macroeconómico y la generación de empleos sostenibles.

Una recuperación desigual

Sectores como el turismo, la logística y los servicios financieros impulsan la economía, pero la creación de empleo formal sigue rezagada.
El informe advierte que el 40 % de los hogares más pobres depende de trabajos informales, mientras que los trabajadores sin educación terciaria perciben hasta 74 % menos que quienes cuentan con estudios superiores.

Estas cifras confirman un problema estructural: la economía crece, pero los beneficios no se distribuyen de forma equitativa.

Educación y capacitación: el verdadero motor del empleo

La baja generación de empleo formal está estrechamente ligada a la escasa formación técnica y digital.
En un entorno global dominado por la automatización y la inteligencia artificial, Panamá necesita invertir en educación y reentrenamiento laboral para cerrar la brecha entre oferta y demanda de talento.

Los sectores tecnológico, energético y logístico ofrecen oportunidades, pero requieren capital humano con competencias adaptadas a la economía digital.

Nuevas dinámicas laborales

El trabajo remoto y los modelos flexibles continúan ganando terreno, especialmente en empresas que buscan atraer y retener talento calificado.
Asimismo, crecen los programas de bienestar y salud laboral, señal de que las compañías entienden el valor de la productividad sustentada en el equilibrio personal.
No obstante, estos beneficios se concentran en los profesionales de mayor preparación, ampliando la brecha entre trabajadores calificados y no calificados.

Informalidad y desigualdad: los desafíos persistentes

La informalidad laboral, que afecta a más de un tercio de la población económicamente activa, limita la recaudación fiscal y reduce la cobertura de seguridad social.
El país necesita mecanismos más ágiles para formalizar microempresas y trabajadores independientes, acompañados de políticas de digitalización y simplificación administrativa.

A esto se suma una brecha de género todavía visible: las mujeres participan menos en empleos formales y perciben ingresos inferiores, un obstáculo para la inclusión y el desarrollo equitativo.

Oportunidades en medio de la transición

Pese a los desafíos, Panamá conserva ventajas estructurales: una economía dolarizada, estabilidad macroeconómica, conectividad global y una posición geográfica estratégica.
Con políticas adecuadas, el país podría transformar esas fortalezas en empleos de calidad, apostando por la innovación, la educación técnica y la atracción de inversión extranjera orientada al conocimiento.

2026: crecimiento sin inclusión no es crecimiento

De cara a 2026, Panamá enfrenta el reto de traducir su crecimiento económico en bienestar social.
El desafío no es solo crear más empleos, sino empleos formales, productivos y con propósito.
Invertir en educación, innovación y políticas laborales flexibles no es una opción: es la base de un desarrollo sostenible e inclusivo.

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