Un análisis reciente de Harvard Business Review plantea que el estrés laboral debe tratarse como un riesgo sistémico con impacto directo en productividad, desempeño y sostenibilidad organizacional.
Por: Ariel Rosas Jr.
Un artículo publicado por Harvard Business Review por Marion Chomse, Lydia Roos, Reeva Misra y Ashley Whillans presenta una evaluación crítica sobre el enfoque tradicional que las empresas aplican al estrés laboral. La tesis central es clara: el estrés no debe considerarse un problema individual gestionado por el área de Recursos Humanos, sino un riesgo sistémico que afecta de forma estructural el rendimiento de las organizaciones.
Costos operativos del estrés
Según el estudio, en industrias de alta intensidad, los efectos del estrés pueden representar hasta US$5.3 millones anuales por cada 1,000 empleados, con impacto en distintas áreas:
- Aumento en reclamos médicos y rotación de personal.
- Fallas en cumplimiento, errores operativos y ausentismo.
- Reducción del desempeño sostenido y desmotivación interna.
Los datos citados muestran que el costo del estrés supera lo intangible, convirtiéndose en una variable financiera crítica.
Brecha entre conciencia y acción ejecutiva
Una encuesta de Deloitte incluida en el análisis indica que:
- El 94 % de los líderes ejecutivos reconoce la importancia de cuidar la salud mental.
- Pero el 68 % admite no estar tomando acciones suficientes para abordarla.
Este hallazgo sugiere una desconexión entre la conciencia estratégica del problema y su priorización efectiva en el diseño organizacional. El bienestar emocional, según el artículo, aún no forma parte de la arquitectura operativa del negocio.
Una herramienta para categorizar y medir riesgos
Las autoras proponen una herramienta llamada Stress Risk Thermometer, diseñada para mapear los niveles de estrés del personal en tres zonas:
- Zona baja: colaboradores resilientes y estables.
- Zona media: niveles persistentes de estrés con impacto gradual.
- Zona alta: empleados en riesgo, con alta rotación y errores críticos.
Esta metodología permite asociar indicadores de salud emocional con métricas operativas como productividad, satisfacción del cliente y cumplimiento de objetivos.
Diseño organizativo para entornos resilientes
El artículo enfatiza que las compañías deben avanzar hacia estructuras preventivas y resilientes. Las recomendaciones incluyen:
- Medición periódica del estrés en formato anónimo.
- Análisis de correlación entre bienestar y resultados operativos.
- Intervención temprana con líderes capacitados en gestión emocional.
- Promoción de hábitos saludables y horarios sostenibles.
- Inclusión de la salud mental en la planificación ejecutiva y financiera.
Contexto regional: implicaciones para América Latina
En economías donde la presión por resultados convive con recursos limitados, el estrés laboral representa un riesgo subestimado. En países como Panamá, con ecosistemas empresariales en expansión, el diseño de entornos laborales emocionalmente sostenibles puede incidir en la competitividad, la atracción de talento y la reputación corporativa.
Fuente
Harvard Business Review – The Stress Factor: Rethinking Workplace Mental Health as a Systemic Risk Deloitte – Global Human Capital Trends 2024

