La discusión sobre el futuro de la minería en Panamá volvió a tomar relevancia tras ExpoMinera Panamá 2025, donde especialistas del sector, proveedores, líderes comunitarios y organizaciones regionales ofrecieron perspectivas técnicas y sociales sobre la industria. El evento, realizado en el Hotel Panamá, evidenció que la minería continúa siendo un eje de impacto económico, formativo y reputacional para el país.
El equipo de NE360 estuvo presente en la cita por invitación de Women in Mining Central America (WIM CA), una organización sin fines de lucro fundada por Ana Gabriela Juárez, dedicada a promover la inclusión femenina, el desarrollo comunitario y la educación técnica dentro de la industria minera en la región. La invitación fue gestionada por Chafika Eddine, especialista en sostenibilidad y desarrollo comunitario, quien lidera iniciativas de diversidad y formación técnica desde WIM CA.
Consecuencias sobre la formación técnica: “El cierre desmotivó a una generación”
En entrevista con NE360, la geóloga Keli Correa, doctora en ingeniería minera, afirmó que el cierre de la operación minera hace dos años generó un impacto inmediato en la formación académica del país.
“Se produjo una desmotivación general. Muchos estudiantes dejaron de ver la minería como un camino viable”, indicó Correa.
Según la experta, el mayor riesgo es la pérdida de talento técnico especializado—un recurso que, una vez migrado, es difícil recuperar.
“Panamá tiene recursos minerales. Si no formamos a nuestro propio personal, lo perderemos. Y la industria no podrá desarrollarse sin profesionales formados localmente.”
Universidades y centros técnicos también han reportado una caída en el ingreso a carreras STEM vinculadas a geología, ingeniería y ciencias de la tierra desde que la actividad minera quedó detenida.
Preocupación ambiental y falta de comunicación pública
Aunque la percepción ambiental domina el debate nacional, dentro de ExpoMinera la discusión se centró en la falta de información técnica accesible.
“La gente tiene miedo porque desconoce cómo opera la minería moderna”, dijo Correa.
“Sí hay impacto, pero existen procesos de mitigación, compensación y monitoreo continuo que no se han comunicado adecuadamente.”
Profesionales del sector sostienen que ni el Estado ni las empresas lograron establecer un canal claro de divulgación sobre los estándares que regulan la actividad minera, lo que ha generado desconfianza en parte de la población.
De acuerdo con operadores técnicos consultados, la falta de comunicación pública ha tenido un costo reputacional significativo, afectando la percepción ciudadana sobre la capacidad del país para gestionar sectores estratégicos.
Efectos sobre proveedores y microeconomías locales
El evento también reveló el impacto económico del cierre en una cadena de proveedores que, según múltiples testimonios, depende en un 60% a 80% de contratos asociados a la minería.
“Cuando la operación se detuvo, la cadena completa se paralizó: talleres, transportistas, empresas tecnológicas, proveedores de mantenimiento industrial y comercios cercanos”, comentó un representante de servicios logísticos.
Empresas pequeñas y medianas describieron efectos inmediatos en liquidez, empleos y continuidad operativa. Algunos proveedores mantienen todavía cuentas por cobrar pendientes del periodo previo al cierre.
Los datos recopilados por NE360 confirman que la industria minera tiene un peso estructural que trasciende los empleos directos, y su interrupción expone a cientos de negocios locales a la contracción económica.
Women in Mining Central America: inclusión como principio operativo
Durante el evento, Women in Mining Central America tuvo un rol destacado. La organización, fundada por Ana Gabriela Juárez, ha consolidado una red regional que impulsa la participación de mujeres en puestos técnicos y de liderazgo dentro del sector minero, además de promover programas sociales y educativos en comunidades vinculadas a operaciones mineras.
WIM CA desarrolla iniciativas que incluyen:
- Formación técnica y liderazgo para mujeres
- Mentorías profesionales en el sector minero
- Programas educativos y STEM para niños y jóvenes
- Acompañamiento comunitario en zonas de influencia
- Proyectos de sostenibilidad y desarrollo social
“Un sector minero moderno necesita diversidad para ser competitivo”, señaló Chafika Eddine.
“La inclusión femenina aporta eficiencia, mayor seguridad y un enfoque integral en la toma de decisiones.”
Este enfoque se alinea con prácticas adoptadas por otros países con industrias mineras avanzadas, como México, Perú Canadá y Chile.
Reactivación minera: efectos sobre empleo, confianza y calificadoras
Analistas consultados en ExpoMinera señalaron que, de retomarse, la operación minera tendría efectos inmediatos en el desempleo nacional. Con una tasa superior al 10%, Panamá enfrenta un mercado laboral frágil, y la minería es uno de los sectores capaces de generar empleos formales a gran escala en el corto plazo.
La reactivación también tendría implicaciones para las calificadoras internacionales de riesgo, que evalúan la consistencia del país en la gestión de sectores estratégicos.
“La minería no es solo producción; es gobernanza”, dijo un consultor financiero presente en la conferencia.
“Un proceso regulado y transparente enviaría señales de estabilidad institucional, algo que las calificadoras miran con detenimiento.”
Hacia un nuevo marco de operación: transparencia y supervisión independiente
Las entrevistas realizadas durante ExpoMinera revelaron un consenso técnico: Panamá no puede regresar al modelo anterior. Si la minería continúa, debe hacerlo con reglas nuevas y verificables.
Especialistas apuntaron a la necesidad de:
- Transparencia total en la contratación
- Publicación de la lista de proveedores
- Supervisión ambiental independiente
- Eliminación de interferencias políticas
- Reportes accesibles a la ciudadanía
- Comunicación continua con las comunidades afectadas
El reto no es solo reactivar; es reconstruir la confianza pública.
Un punto de inflexión para Panamá
ExpoMinera 2025 mostró que la minería en Panamá no es un debate aislado, sino un tema estructural que afecta empleo, educación técnica, proveedores locales, competitividad, reputación internacional y gobernanza.
Las voces escuchadas durante el evento coinciden en que Panamá no está decidiendo únicamente sobre una mina, sino sobre su modelo de desarrollo y su capacidad de administrar sectores críticos con transparencia y responsabilidad.
El país enfrenta un punto de inflexión.
Y la manera en que gestione este sector determinará su credibilidad económica y social en los próximos años.

