Cuando hablo de minería en Panamá, no me refiero solo a la extracción de minerales. Hablo de innovación, empleo y desarrollo sostenible. Este artículo busca abrir el debate sobre cómo un clúster minero en Panamá puede convertirse en la estrategia que necesitamos para salir de la parálisis actual y reinventar nuestra competitividad.
El impacto del cierre de Cobre Panamá
El cierre de Cobre Panamá en 2023 fue un golpe fuerte: más de 6,900 empleos directos y 30,000 indirectos quedaron en pausa. Para octubre de 2024, la tasa de desempleo ya estaba en 9.5 %, con más de 202,600 personas sin trabajo.
Sin embargo, hay señales positivas. El regreso de Chiquita Brands, que anunció la contratación de los primeros 3,000 trabajadores en su retorno al país, demuestra que Panamá sigue siendo atractivo cuando existe confianza y reglas claras【La Estrella de Panamá】.
Lecciones de México: el poder de los clústeres
En México, estados como Zacatecas, Sonora y Guerrero encontraron una salida a la dependencia minera creando clústeres que integran empresas, universidades y gobiernos. Estos ecosistemas, definidos por Entrepreneur como la “columna vertebral de la industria”, no se limitan a extraer minerales. Generan innovación tecnológica, formación técnica, empleos formales y productividad compartida.
Panamá tiene condiciones similares —ubicación estratégica, el Canal de Panamá y una red de proveedores en expansión— para replicar este modelo y convertir la minería en un motor de competitividad y diversificación económica.
Una mirada experta
El debate minero en Panamá ha estado marcado por tensiones políticas y narrativas externas. Pero como destacó una experta en gobernanza minera —que prefirió mantener el anonimato—:
“Los clústeres mineros en México muestran cómo la articulación entre empresa, academia y Estado puede generar innovación, empleo y competitividad. En Panamá, además, es indispensable reconstruir la confianza en las instituciones y dar voz a comunidades, pueblos indígenas, sociedad civil e iglesia. Solo así un clúster minero será legítimo y sostenible.”
Su reflexión nos recuerda que la minería no solo debe ser competitiva, sino también aceptada socialmente y basada en buena gobernanza.
Talento panameño: la clave del futuro
Antes de su cierre, Cobre Panamá ya capacitaba técnicos en monitoreo ambiental, operación minera y mantenimiento. En México, los convenios con universidades llegaron más lejos, creando centros de investigación en seguridad ambiental y tecnología minera.
El reto de Panamá es dar continuidad a esa ruta y consolidar un ecosistema de formación técnica estable, que permita preparar a la próxima generación de profesionales y asegurar una minería sostenible.
De la crisis a la resiliencia
El cierre de la mina reflejó un conflicto político y social que no necesariamente coincide con lo que quiere la mayoría de los panameños: empleo, inversión y oportunidades reales.
Hoy Panamá tiene los recursos, la posición geográfica y el talento humano para dar un salto hacia adelante. Apostar por un clúster minero sostenible no significa repetir los errores del pasado, sino construir un modelo innovador que diversifique la economía y genere confianza en la inversión extranjera.
Panamá está frente a una encrucijada: quedarse atrapado en la narrativa de la parálisis o dar un salto hacia un clúster minero innovador, sostenible y legítimo, capaz de generar empleo, atraer inversión y recuperar la confianza en nuestras instituciones.
La experiencia de México confirma que no se trata de una utopía, sino de una oportunidad tangible. La verdadera pregunta es si tendremos la voluntad de transformar nuestra minería en un motor de competitividad y progreso compartido.

