El falso dilema del “no hay trabajo”
El 17,9 % de desempleo juvenil en Panamá es un dato alarmante… pero más alarmante es la causa detrás. No se trata solo de un mercado laboral débil o de una coyuntura económica afectada por crisis como la paralización de Cobre Panamá. El verdadero problema es que los jóvenes se están formando para un mercado que ya no existe.
Mientras Alemania, Singapur o Japón impulsan una formación técnica masiva para sostener su competitividad, en Panamá seguimos graduando abogados, administradores y especialistas en áreas saturadas. Según el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), hoy es más fácil encontrar un profesional con dos títulos universitarios manejando Uber que un técnico en computación, un especialista en ciberseguridad o un ingeniero en sistemas disponible para contratación.
La brecha que nadie quiere ver
La directora de Llaso, Lilia Liu Chung, lo resume sin rodeos: “Por cada 100 habitantes hay un abogado. Eso quiere decir que hay exceso de abogados”.
El desbalance es evidente:
- Alta oferta en carreras tradicionales con baja demanda real.
- Baja oferta en perfiles estratégicos como desarrollo de software, análisis de datos, inteligencia artificial, ciberseguridad o ingeniería aplicada.
Y el problema se agrava porque las universidades no están ajustando sus matrículas a las necesidades del mercado.
El costo económico de ignorar la evidencia
El desempleo juvenil no es solo una tragedia social, es un lastre para la competitividad nacional.
Cada año de inacción perpetúa:
- Menor productividad laboral.
- Más fuga de talento hacia países que sí alinean educación con demanda.
- Mayor informalidad y subempleo, con jóvenes sobrecalificados para trabajos mal remunerados.
En un contexto global donde la IA y la automatización ya están redefiniendo el empleo, seguir formando perfiles sin demanda es un suicidio económico.
Del discurso a la ejecución: un pacto nacional por el talento
No hay solución mágica. La respuesta pasa por una alianza tripartita entre gobierno, sector privado y sistema educativo:
- Reorientar la matrícula universitaria hacia carreras STEM y técnicas estratégicas.
- Incentivar la formación dual: aprender en aula y en empresas desde el inicio.
- Masificar el desarrollo de habilidades blandas en escuelas, universidades y programas corporativos.
- Actualizar políticas públicas para premiar a las empresas que apuesten por contratación y capacitación de jóvenes.
La disrupción que Panamá necesita
La narrativa del “no hay empleo” debe morir. El verdadero debate es por qué seguimos formando para un mercado obsoleto.
En cinco años, los puestos mejor pagados en Panamá no existirán para quienes no dominen tecnología, datos y habilidades humanas de alto impacto. Si no cambiamos ahora, el 17,9 % de desempleo juvenil será solo la antesala de una generación entera excluida del futuro laboral.
El talento es la nueva infraestructura del país. Si no lo construimos, no habrá inversión, ni crecimiento, ni competitividad que lo salve.
📊 Fuentes: INEC Panamá, Consejo Nacional de la Empresa Privada, Llaso, WEF – Future of Jobs Report 2025.

